Descubre Oslo
Oslo, la capital de Noruega, está al fondo de un fiordo y rodeada de colinas boscosas. Es una ciudad pequeña y tranquila que en pocos años ha transformado su frente marítimo con edificios como la Ópera, el museo Munch o la biblioteca Deichman.
Entre lo imprescindible están el tejado de la Ópera, el parque de esculturas de Vigeland, la fortaleza de Akershus, los museos de la península de Bygdøy y el trampolín de Holmenkollen, con vistas sobre toda la ciudad.
Es cara, pero buena parte de lo mejor es gratis: los parques, el fiordo, los paseos junto al agua y la naturaleza, a la que se llega en metro. En verano los vecinos se bañan en el puerto; en invierno, esquían a las afueras.
Un poco de historia
Según las sagas, Oslo fue fundada hacia 1048 por el rey Harald Hardrada. En 1624 un incendio la destruyó y el rey Cristián IV de Dinamarca la reconstruyó junto a la fortaleza de Akershus con el nombre de Christiania. Noruega estuvo unida a Dinamarca hasta 1814 y a Suecia hasta 1905, año en que recuperó la independencia. La ciudad volvió a llamarse Oslo en 1925. El descubrimiento de petróleo en el mar del Norte, a finales de los años sesenta, la convirtió en una de las capitales más prósperas del mundo.
Curiosidades de Oslo
- El Nobel de la Paz se entrega en Oslo, no en Estocolmo, por voluntad expresa de Alfred Nobel.
- Cada año Oslo regala a Londres el árbol de Navidad de Trafalgar Square, en agradecimiento por la ayuda británica en la Segunda Guerra Mundial.
- El parque de Vigeland reúne más de 200 esculturas de un solo artista, Gustav Vigeland.
- Más de la mitad del término municipal de Oslo es bosque.
Dónde comer en Oslo: restaurantes destacados
Son locales con trayectoria, pero los horarios, precios y cierres cambian: compruébalos antes de ir. Mercados, cafés y puestos callejeros no admiten reserva. Las estrellas de Google se actualizan solas con las opiniones de los clientes.