
Las fotos de Positano colgado sobre el mar han convertido la costa amalfitana en uno de los destinos más deseados de Italia. Pero no todo el mundo vuelve encantado. Conviene saber qué te vas a encontrar para decidir si es para ti y, si vas, cómo hacerlo bien.
Qué es exactamente
Son unos cincuenta kilómetros de costa al sur de Nápoles, en la cara sur de la península de Sorrento, con una docena de pueblos encajados entre acantilados y unidos por una sola carretera, la SS163. Los más conocidos son Positano, Amalfi y, en lo alto, Ravello. Todo el conjunto es Patrimonio de la Humanidad.
Por qué decepciona a algunos viajeros
- Se paga por casi todo. Las hamacas y sombrillas de las playas, el aparcamiento, los baños, los jardines de las villas de Ravello… Los precios son de destino de lujo, aunque lo que recibes no siempre lo sea.
- Las playas son pequeñas y de piedra. Quien espere arenales amplios se llevará un chasco, y la parte gratuita de cada playa es mínima.
- Hay muchísima gente. En verano, las callejuelas de Positano y Amalfi son una fila continua, y los autobuses van tan llenos que a veces no paran.
- Moverse es lento. La carretera es estrecha, llena de curvas y con atascos; un trayecto de veinte kilómetros puede llevar más de una hora.
- Las expectativas. Las redes sociales la venden como puro glamur, y la realidad incluye colas, calor, cuestas y escaleras interminables.
Lo que sí merece la pena
- El paisaje desde el mar. Verla desde un ferri, con los pueblos colgados de la roca, es la mejor vista y cuesta mucho menos que una excursión privada.
- El Sendero de los Dioses. Una ruta a pie por lo alto de los acantilados, entre Bomerano y Nocelle, con vistas espectaculares y completamente gratis.
- Ravello. Más tranquilo y fresco que los pueblos de abajo, con jardines asomados al vacío.
- Los pueblos menos famosos, como Atrani, Cetara o Minori: mismos acantilados, menos gente y precios más razonables.
Cómo organizar la visita para que salga bien
- Evita julio y agosto. En temporada media, la experiencia cambia por completo.
- No lleves coche. Aparcar es carísimo y escaso, y en temporada alta hay restricciones de circulación. Ferris y autobuses resuelven los desplazamientos.
- Duerme fuera de Positano. Salerno, Sorrento o los pueblos pequeños tienen precios mucho más bajos y buenas conexiones en barco.
- Usa el ferri en lugar del autobús siempre que puedas: es más rápido, más cómodo y más bonito.
- Lleva agua, algo de comer y calzado cómodo: ahorrarás bastante y las escaleras lo agradecerán.
- Mira la carta antes de sentarte, sobre todo en primera línea, y pregunta el precio de las hamacas antes de ocuparlas.
Entonces, ¿merece la pena?
Depende de lo que busques. Si quieres un paisaje espectacular y vas con el presupuesto y las expectativas ajustadas, sí. Si lo que te apetece es playa cómoda, precios razonables y tranquilidad, hay alternativas mejores a poca distancia: la propia Nápoles, mucho más barata y auténtica, o la costa del Cilento, al sur de Salerno.
Preguntas frecuentes
¿Es muy cara la costa amalfitana?
Sí, es una de las zonas más caras de Italia: alojamiento, restaurantes, aparcamiento y hamacas de playa tienen precios muy por encima de los de Nápoles, que está a poco más de una hora.
¿Hay playas gratis?
Sí, pero pequeñas. La mayor parte de cada playa la ocupan establecimientos de pago con hamacas y sombrillas; el tramo libre (spiaggia libera) suele ser estrecho y se llena pronto.
¿Cuál es la mejor época para ir?
Mayo, principios de junio y la segunda mitad de septiembre: buen tiempo, el mar a buena temperatura y bastante menos gente que en julio y agosto.


