
Fráncfort se suele despachar en una escala. Merece algo más: un casco antiguo reconstruido con mimo, una orilla entera de museos y tabernas donde la sidra se sirve en jarra de barro.
Día 1: el casco antiguo y los rascacielos
- Römerberg, con el Römer, el ayuntamiento de fachada escalonada.
- Neue Altstadt, el barrio medieval reconstruido, y la catedral de San Bartolomé.
- Paulskirche, cuna de la democracia alemana.
- Kleinmarkthalle, el mercado cubierto, para comer algo.
- Casa de Goethe y la plaza de la Hauptwache.
- Main Tower al atardecer, para ver la ciudad desde su azotea.
Día 2: museos y Sachsenhausen
- Cruza el Meno por el Eiserner Steg, el puente peatonal de hierro.
- Museo Städel, siete siglos de pintura europea.
- Otro museo de la orilla, a elegir: el del Cine, el de Arquitectura o la Liebieghaus de escultura.
- Palmengarten, el jardín botánico, o el Museo Senckenberg, con sus dinosaurios.
- Alte Oper, la antigua ópera.
- Cena en una taberna de sidra de Sachsenhausen.
Excursiones de un día
- Heidelberg, con su castillo, a una hora en tren.
- Valle del Rin: Rüdesheim y sus viñedos.
- Maguncia y Wiesbaden, a media hora.
Consejos
- Prueba el Apfelwein y la Grüne Soße, una salsa fría de siete hierbas.
- El abono de museos compensa si entras en dos o más.
- Durante las ferias, los hoteles multiplican su precio.
- El centro está a pocos minutos del aeropuerto en tren.
Tienes más detalle de cada visita en qué ver en Fráncfort.
Preguntas frecuentes
¿Merece la pena salir del aeropuerto en una escala?
Con cuatro o cinco horas libres, sí: el tren llega al centro en pocos minutos.
¿Cuántos días hacen falta para ver Fráncfort?
Un día para lo esencial, dos para verla con calma y entrar en los museos.
¿Qué es el Apfelwein?
Una sidra seca y ácida, la bebida tradicional de la región, que se sirve en una jarra de cerámica gris y azul.


