
Milán no es la ciudad más bonita de Italia, pero sí una de las más interesantes: moda, diseño, arte y un ambiente de aperitivo único. Dos días bastan para lo esencial.
Día 1: el centro
- Duomo y sus terrazas: el gran símbolo gótico de la ciudad. Reserva con hora.
- Galleria Vittorio Emanuele II, la elegante galería comercial. Según la tradición, gira sobre el toro del mosaico para dar suerte.
- Teatro alla Scala y su museo.
- Cuadrilátero de la Moda (Via Montenapoleone, Via della Spiga).
- Aperitivo en Brera, el barrio bohemio, con la pinacoteca y calles empedradas.
Día 2: Leonardo y los canales
- La Última Cena, en el refectorio de Santa Maria delle Grazie. Reserva con mucha antelación.
- Castillo Sforzesco y el parque Sempione.
- Basílica de San Ambrosio, de las más antiguas de la ciudad.
- Atardecer en los Navigli: canales rodeados de bares, ideales para un aperitivo.
Escapadas desde Milán
- Lago de Como, a 1 hora en tren.
- Bérgamo, con su ciudad alta amurallada.
- Lago Mayor y las islas Borromeas.
Consejos
- El aperitivo (de 18:00 a 21:00) es sagrado: con la copa, buffet de picoteo.
- Milán tiene un metro excelente (cuatro líneas) y tranvías históricos.
- En iglesias, hombros y rodillas cubiertos.
- En agosto, muchos milaneses se van de vacaciones y algunos negocios cierran.
Preguntas frecuentes
¿Hay que reservar La Última Cena de Leonardo?
Sí, y con mucha antelación. Las entradas se agotan con semanas o meses de antelación. Consulta la web oficial y reserva en cuanto sepas tus fechas.
¿Merece la pena subir a las terrazas del Duomo?
Sí: puedes pasear entre las agujas de mármol, con vistas de la ciudad y, en días claros, de los Alpes. Se sube por escaleras o en ascensor.


